El poder engatusa, crea adicción y finalmente corrompe. La erótica del poder, el poder de los ejércitos y el poder de las armas, el poder judicial, legislativo y administrativo, el cuarto poder, Rousseau, Montesquieu y Voltaire y el poder ciudadano, bueno seamos serios este último no.
Hitler, Mussolini, Stalin y te pongas como te pongas mi querido (por único) lector: Castro. Todos y cada uno de ellos constituye un ejemplo universal y a la vez particular de uso indiscriminado del poder siguiendo singulares consideraciones, de modo tal que arrastran a millones de personas individuales. Por no hablar del poder de los reyes transmitido por vía directa de Dios.
Qué sería lo contrario del poder, ¿sumisión?, quizá obediencia. Pero en un sentido político, no creo que sea precisamente la democracia, ni mucho menos el comunismo, tal vez el anarquismo… ¿Habéis pensado alguna vez lo que pasaría si hubiera triunfado como forma de gobierno el desgobierno? Venga concretemos, pensemos en Bakunin, padre del anarquismo. Imaginemos, con ese pensamiento tan mágico que Dios nos da, en Bakunin como máximo líder de un gobierno internacional basado en sus ideas. ¡Qué paradoja!
Dejemos de momento al tío ahí desgobernando con sus ideales firmes. Volvamos a la erótica del poder. ¿Qué tiene el poder que un ejemplar con el rostro de E punto Z punto, con esa cara de mostrenco, puede tener un affaire con una tíabuenaintegral como E punto A punto?
De todas formas este ejemplo no explica, sino demuestra algo que todos sabemos: el poder tiene un alto contenido sexual, pero sigo sin saber explicarlo. Asumiendo la imposibilidad de explicarlo de modo teoremático hagamos otro intento. Pensemos mis queridos amigos heterosexuales o amigas lesbianas en una mujer con mucho poder y muy feo, así a bote pronto: ¿La princesa Isabel II? Comprobemos. Su rostro puede ser comparado con unos cuantos animales empezando por el mono de culo rosa. Ser reina de Inglaterra le confiere bastante poder, comprobado. Ahora hagamos la prueba, ¿estáis solos?, ¿podéis entrar en el aseo? Si no siempre podéis esperar a acostaros y entre las sábanas, proceder a lo que ahora mismo me dispongo:
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Agarrad con fuerza vuestro sable viril.
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Si es necesario utilizar las dos manos ¡enhorabuena!
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Dejad la mente en blanco, este punto es muy importante, hay que asegurarse que no se despierta ningún pensamiento furtivo de E punto A punto, porque arruinaría el experimento.
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Comenzad a imaginaros a la reina, con ropa interior, en el presente caso, insinuar es más recomendable que mostrar.
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¡VAMOS!
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Yo personalmente soy incapaz, lo cual arruina el paradigma erótica del poder. Sin embargo, ¿no creéis que la Kopolowitz está bien buena? Pero imaginémosla vendiéndonos el pan, de acuerdo puede ser que pierda bastante. De modo que como esto es mi blog y yo mando sobre él se acepta, de modo universalmente probado que el poder pone, gracias al experimento 2 llamado: Alicia Koplowitz.
Volvamos a ese personaje carismático desgobernando sin afán de imposición. Pensemos en alguien sensual del s XIX tipo Pamela Anderson, pongamos la Zarina Alejandra. Ante la contemplación de una divinidad en esplendor y la posibilidad de practicar junto a ella juegos lewinskanos, dudo que ni siquiera un espíritu rebelde a la altura del Che sucumbiera, anteponiendo el placer al deber.
Es lo que tiene el poder que te permite realizar sueños inalcanzables. Repasemos el refranero popular:
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Más vale tener amigos poderosos que amigos ricos.
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Cuando que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.
…y es que ni la sabiduría tradicional lo tiene claro. Aristóteles decía que “el mando de muchos no es bueno, basta un solo jefe” refrendado por el famoso donde manda patrón no manda marinero, el problema es que todos queremos ser patrón o al menos acostarnos con él y el lecho es muy estrecho.