La gente me da asco
Tratar de satisfacer a la gente que te rodea es algo muy natural. Sin embargo esta naturalidad puede hacer que nos comportemos con la menor naturalidad del mundo. Qué paradoja. Desde hace un tiempo vengo reflexionando sobre cómo nos adaptamos en ocasiones a los demás no siendo nosotros mismos, en una especie de arcilla maleable.
Yo he conocido a mucha gente-arcilla, en especial cuando los dedos que dejan que te den forma son los de tus jefes. Yo también he sido en incontables ocasiones hombre-arcilla, en especial si los dedos corresponden a una persona del sexo opuesto.
Pero, ¿cuánto tiempo dura la forma nueva? No mucho, ya que esa forma nueva suele ser incómoda y no está en la naturaleza de una escultura cualquiera de ARCO ser un Chillida. Del mismo modo ser otra persona siempre tiene un precio, y la contraprestación obtenida no siempre lo satisface.
Hace poco supe la contestación de una amiga a una compañera del trabajo en el que permanecería unos 6 meses, ante los requerimientos de ésta para mantener una conversación trivial:
-Es que a mí la gente me da asco.
Justo cuando crees que existen una serie de normas que todos debemos seguir aparece alguien que sólo obedece a sí mismo. Aún a riesgo de quedarse sólo.
Eli, desde aquí aplaudo a gente como tú que mantiene su integridad, de un modo brutal. Ahora mismo estoy preguntándome cuántos conocidos vale un amigo.
